Un espacio central de la vida del intelectual Deodoro Roca fue el célebre “Sótano de Deodoro”, ubicado en la vieja casona paterna de la calle Rivera Indarte 544. Durante las décadas de 1920 y 1930, el lugar se transformó en el “meridiano intelectual de Córdoba”, un punto de encuentro de jóvenes, escritores, artistas e intelectuales que debatían sobre política, literatura y filosofía, convirtiéndose en uno de los centros más progresistas de la cultura argentina. Visita obligada de las principales personalidades que arriban el país, desde Waldo Frank a Stefan Zweig, desde Eugenio D’Ors a Ortega y Gasset, desde Rafael Alberti hasta Enrico Caruso. Funcionaba como un refugio de debate libre, ideas antiimperialistas, antifascistas y de renovación cultural, alineado con el pensamiento crítico que impulsaba Deodoro Roca. La casa fue incendiada, en forma intencional, en 1976, durante la dictadura, cuando un grupo de tareas buscaba a Gustavo Roca, hijo de Deodoro.
En la localidad cordobesa de Ongamira, donde Deodoro Roca tenía su casa de vacaciones, sus amigos erigieron un busto en su memoria. También funciona un museo que lleva su nombre, en la primera sala permite una inmersión en la vida de Deodoro. Se exhibe la máquina de escribir Continental, siendo uno de los pocos objetos que sobrevivió al incendio mencionado, con la que redactó el manifiesto, fotografías (como la de su sepelio, uno de los más concurridos de la historia de Córdoba), pinturas (su maestro fue Octavio Pinto), la cama en la que nació y falleció y mayólicas de su vivienda en la capital cordobesa.
Este Centro Cultural busca continuar ese legado, reafirmando los principios de educación, laicismo y librepensamiento que guiaron su vida.